A propósito de la gira de Protagonistas de Nuestra Tele 2013, que llega este fin de semana a Medellín para elegir a los nuevos participantes de la tercera temporada de este reality show, Elextramedios.com habló con Jhoan Álvarez, ganador de la edición anterior del programa, para conocer qué ha sido de su carrera y su experiencia como Protagonista de Nuestra Tele.
¿Qué está haciendo Jhoan en este momento?
Me acabo de retirar de Crea (escuela de actuación de RCN Televisión). Estoy haciendo campañas publicitarias y tengo planes de irme a estudiar a Argentina actuación, cine y teatro.
¿Cómo es volver a estar en las audiciones del reality?
La experiencia es muy bonita porque hace menos de un año yo estaba ahí en las filas, entonces llegar a ciudades como Medellín y ver toda esa cantidad de gente presentándose me hace recordar muchas cosas. Cuando estuve acompañando las audiciones en Cúcuta, que fue donde yo me presenté, se me erizó la piel. Mientras hacemos esta entrevista no han parado de tomarle fotos y saludarlo.
¿Qué se siente el no pasar desapercibido?
Es algo bueno porque se ve reflejado el cariño que te tiene la gente, eso sí, ya quedó atrás el tiempo en que salías y nadie te tomaba fotos. Ya no puedo salir ni a la esquina sin que la gente, demostrándote cariño, te pida fotos o autógrafos, y a mí me gusta compartir con ellos, porque yo gané gracias a sus votos.
¿Qué le diría a los que se están presentando para esta nueva temporada de Protagonistas de Nuestra Tele?
Que nunca dejen de soñar y de persistir. Ahora que hay una polémica sobre unas fotos en la web en las que supuestamente aparecen los protagonistas de este año es mentira. El año pasado cuando yo hacía la fila escuché lo mismo -que era con palanca, con rosca- yo te digo que yo persistí, confié en mí y mira donde estoy ahora. A los que no se presentan por esos rumores les aconsejo que no crean en lo que les dicen, vivan ustedes mismos la experiencia y sepan llegar a sus objetivos.
Hablando sobre su experiencia en la Casa Estudio en la que vivió cerca de 2 meses junto con otras 15 personas que no conocía, ¿qué fue lo más bueno y lo más malo?
Lo mejor vivir esa experiencia que más de un colombiano quiere vivirla, es una experiencia muy chévere el convivir con otras personas, conocer profesores, músicos y presentadores. Todo eso te llena de mucha alegría en ese encierro que se vive allá. Lo feo fue el no saber si era de día o de noche, la hora, la fecha... No sabíamos nada. El no estar con la familia, el estar encerrado las 24 horas del día, tantos días con gente que no es nada de uno, que a pesar de los conflictos terminan siendo como una familia.
Ya para terminar, ¿qué se viene para la carrera de Jhoan Álvarez, cuándo lo veremos actuando?
Muchos me han dicho que por qué no salgo a la televisión, que por qué no hago una novela, que como Jaider Villa... Yo a él lo respeto mucho, pero yo no soy como él, yo quiero prepararme. Sí he tenido propuestas de trabajo, pero como te dije quiero prepararme primero como un buen actor con buenos fundamentos.
Por Santiago Castro V.
Para ElExtramedios.com
sábado, 13 de julio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
EDISON, EL HOMBRE QUE MURIÓ ATACADO POR ABEJAS
Tres bomberos intentaban controlar un enjambre de abejas africanizadas en la cúpula de la Catedral de Sonsón. Mientras tanto Edison Torres, también bombero, los guiaba desde abajo aunque no tenía la vestimenta adecuada pues minutos atrás estaba en la emisora Capiro Estéreo que funciona en la misma parroquia, atendiendo su otro oficio, la locución. Las abejas, acentuando su comportamiento defensivo, atacaron. La situación se salió de control.
Los cuatro hombres respondían el llamado del párroco preocupado por el crecimiento del panal que llevaba un par de meses en el techo de la iglesia y ya era una amenaza para la comunidad. Las abejas africanizadas son las más peligrosas del mundo, un híbrido entre abejas domésticas y africanas, que se caracterizan por atacar en cantidad y aprovechar su velocidad para seguir a sus víctimas incluso por un kilómetro. Además, la maniobra de control se realizó en una mala hora, hacia el final de la tarde, momento del día en que todos los soldados están en la colmena.
Estas abejas se reproducen a un ritmo escandaloso: una colonia procrea cada tres o cuatro meses y de cada ciclo sobreviven hasta tres enjambres, que a su vez pueden llegar a superar los 40 mil individuos –más grandes que los de las abejas europeas o domésticas-. Además responden (en grupo) a una amenaza en 3 segundos y atacan persistentemente, 500 picaduras tienen suficiente veneno para matar a un adulto.
Aunque hay pocas estadísticas, según cifras del Ministerio de Salud y Protección Social, hasta el 2009 en Colombia habían muerto alrededor de 100 personas por picaduras de estos insectos.
Edison socorrió a sus compañeros desorientados por la agresión. La situación era tan desesperante que Julián Díaz estuvo a punto de lanzarse al vacío y Edison lo atrapó en el aire. Según un estudio de la Universidad de Arizona “siete de cada diez muertes relacionadas con ataques de abejas (sin contar los incidentes de alergia) se deben a que las personas entran en pánico y literalmente causan su propia muerte, cayéndose en barrancos, arrojándose en frente de carros o ahogándose”.
Faltando diez minutos para las siete de la noche ingresaron al hospital San Juan de Dios, según consta en el registro de urgencias. Los tres socorristas estaban bien pero tenían dolor por las picaduras y sentían calor en su cuerpo. “Edison llegó consciente y al momento de tomársele la presión se encontró que la tenía muy bajita y empezó a vomitar sangre, aun así pidió que atendieran primero a sus compañeros”, así lo cuenta Luisa Vásquez, médica rural.
Óscar Mauricio Gutiérrez, Julián Andrés Díaz y John Alexander Torres, hermano de Edison, fueron dados de alta en la madrugada del jueves, un día después del ataque. La suerte de Edison fue diferente. Después de permanecer una hora en el hospital fue enviado, el pasado 6 de junio, a un centro asistencial de mayor nivel en el municipio de La Ceja, donde murió en el camino víctima de las toxinas del veneno que doblegaron su cuerpo.
Otro caso similar sucedió el 11 de enero de 2013 en el barrio San Javier de Medellín. Alonso Correa, un hombre de 68 años de edad, fue atacado por un enjambre de abejas africanizadas que le cubrieron la cabeza causando que cayera al piso sin sentido. Un mes después Correa murió el Hospital Manuel Uribe Ángel de Envigado por complicaciones acarreadas tras las picaduras.
Edison murió a casusa de un shock anafiláctico, reacción violenta y peligrosa que ocurre cuando el cuerpo no puede contrarrestar el veneno de las abejas. El comandante del cuerpo de bomberos de Sonsón, José Sánchez, lamentó su muerte y destacó su vocación por el servicio público, pues Edison –de 32 años y casado- no solo fue voluntario de bomberos durante diez años sino que también trabajó en la emisora comunitaria del municipio. Elmer Flórez, secretario de la parroquia, lo define como “un héroe que salvó tres vidas”.
Por: Santiago Castro, Carolina Saldarriaga y Jaime Flórez
Para De La Urbe
miércoles, 15 de mayo de 2013
UN HOYO EN LA ALPUJARRA AL QUE LLAMAN CALABOZO
Diez mujeres esperan a la salida del sótano del Palacio de Justicia de Medellín, aparcadas junto un bus del Inpec. Sus rostros angustiados contrastan con los afanados de quienes ven a La Alpujarra como un lugar de paso, no de espera.
De 8 a 8 cambian cocas de comida por cartas con los agentes de policía; cartas que escriben sus seres queridos y que son, aparentemente, la única forma de comunicarse con ellos. “Él me hace una perdida al celular todas las noches y yo le devuelvo la llamada. Los guardias nos han dicho que podemos mandarles plata para que puedan llamar”, cuenta La Mona, una de las mujeres que espera.
Adentro, 96 presos repartidos en cuatro celdas de 3 por 8 también esperan. Algunos completan más de veinte días encerrados, aunque este sótano, que parece más una bodega, sea solo un lugar de paso. Además de ellos una decena de guardias del Inpec y la Policía se apiñan en un estrecho pasillo, algunos con tapabocas pues el ambiente es sofocante y el aire se siente viciado por los olores de las botellas llenas de orines dispuestas en las esquinas de las celdas. El único baño que hay se queda corto para atender las necesidades fisiológicas de los presos, que solo pueden usar el baño tres veces al día y no por más de tres minutos.

En cada celda la escena se repite, unos 25 presos se mezclan como una sola masa, algunos tirados en las colchonetas que les traen sus familiares, más que dormidos parecen inconscientes; muchos están enfermos: diarrea crónica, gastritis, vómito con sangre, fiebre y hongos en pies y manos por la suciedad del lugar son las quejas más frecuentes de estos hombres, en su mayoría jóvenes, quienes aseguran que no tienen acceso ni siquiera a las medicinas que les manda su familia. Otros tienen moretones y golpes en su cuerpo de los que culpan a sus custodios. Cristian, condenado a 12 años, señala al guardia que revisa la comida por haberlo golpeado. “No me han pegado mis compañeros para que me peguen estos hijueputas”.
El encierro, el ambiente y hasta la ausencia de luz natural –“aquí no hay sol, solo lámpara, no sabemos si es de día o de noche”- los tiene ansiosos.
Todos hablan al unísono, al punto de que no se sabe quién dice qué. Si es Diego Hoyos, a quien lo angustia no saber nada de su mujer que está a punto de parir; si es el de Puerto Berrío, quien no tiene familia en Medellín y por ende no hay quien le lleve comida; o si es el taxista por el que todos abogan inocencia, pues simplemente transportó a Over –también recluido allí, y quien asume toda la culpa- en su taxi con un computador robado. “Vea donde me tienen y ni siquiera me han pagado la carrera”.
Ellos no piden que los dejen libres, reclaman que por lo menos los lleven a una cárcel de verdad. Aunque a Nestor* lo que le interesa es que por lo menos lo dejen fumar uno de los cigarrillos que le manda su familia, como en una cárcel normal, pues lleva ocho días sin sentir el tabaco en su cuerpo y la ansiedad lo está matando.
Al fondo, en una quinta celda, está aislado el preso que padece tuberculosis, de quien todos hablan adentro y afuera. Su situación ha generado preocupación entre reclusos y familiares, “la Personería nos prometió médico y tapabocas pero no nos han traído nada”.
Afuera se rumora que hay un preso con Sida, aunque este puede ser un comentario producto de la paranoia que también se vive adentro por el encierro. “Acá nos llegan las cocas y nos las revuelven con una navaja, nosotros no sabemos de qué pueda estar infectada”, dice una de las voces que prefiere reservar su nombre.
La angustia aumenta con el tiempo “todos los días nos prometen que mañana nos dan razón y nunca nos dicen nada. Esto no parece una cárcel para nosotros sino para nuestras familias”. Ansiosos le entregan papelitos con el teléfono de sus familiares a cualquiera que tenga contacto con el exterior, para que llamen y avisen que están bien.
Afuera, a diez metros de distancia, las mamás, esposas, hermanas y amantes siguen esperando en medio del silencio oficial, pues lo poco que saben es lo que sale en televisión.
*Nombre cambiado.
Por: Santiago Castro, Carolina Saldarriaga y Jaime Flórez
Para De La Urbe
viernes, 3 de mayo de 2013
NO PÓDRAN CON RICARDO CALDERÓN, NO PODRÁN CON EL PERIODISMO
Si se teclea “Ricardo Calderón” en Google la búsqueda arroja más de 12 millones de resultados en 0,14 segundos. Pese a que un par de esos millones son imágenes, ninguna corresponde al Ricardo Calderón periodista que ha destapado escándalos tan determinantes en la vida nacional como el de las Chuzadas del Das y la base militar de Tolemaida, que apenas son la punta del iceberg del trabajo de quien muchos consideran el reportero más valiente de Colombia. La razón de su anonimato parece obvia: proteger su vida.
Pese a eso y a que muchos de los miles de artículos que ha escrito no llevan firma, su vida estuvo en juego el miércoles en la noche, cuando un par de sicarios lo abordaron en la carretera de regreso a Bogotá, después de que Calderón intentara entrevistarse con fuentes para una investigación que adelanta para Semana. Salió ileso aunque el carro de su esposa, donde se movilizaba, fue agujereado con cinco impactos de bala.
Carlos Cárdenas, periodista de Noticias Uno y amigo de Calderón desde hace muchos años asegura que el relativo anonimato de su colega no se limita a asuntos de seguridad, sino que responde a su personalidad introvertida y desinterés frente al reconocimiento público. “Él es tan sencillo que no mide la altura de sus investigaciones. Ricardo se sale de lo común y consigue material que ni el mismo espera”.
El 24 de agosto de 2012, Daniel Coronell escribió de Calderón: “Ricardo tiene 41 años, un desvencijado BMW apenas dos años menor que él, 350.000 folios por leer y un disco duro de siete terabytes. Llegó a Semana en 1994 como practicante de la sección de Deportes y desde esa época ha estado condenado a hacer lo que nadie más quiere”. Y líneas más adelante agrega: “Por su trabajo ha tenido que padecer -en abnegado silencio- amenazas de muerte e intentos de desprestigio. También ha sido premiado 12 veces en Colombia y en el exterior. Ha vivido florecientes períodos en los que la revista quiere investigar y otros en los que quiere menos”.
Y nunca ha dejado de ser así. Según Cárdenas, Calderón aún tiene cosas guardadas sobre la investigación de Tolemaida. “Según me enteré por él mismo, habló con tres generales de la República para que el Ejército colaborara con sus investigaciones. Esa información no la ha compartido con nadie más y yo estoy a la expectativa de lo que pueda ser su próxima publicación”.
Para Juan Diego Restrepo, columnista de Semana.com, “es inevitable inferir que el atentado fue fraguado por la fuerza pública, particularmente el Ejército, por las denuncias hechas sobre Tolemaida”. Agrega que aunque hay temor y expectativa en la revista son sensaciones momentáneas porque son cosas que se contemplan cuando se hace un periodismo que destapa ollas podridas.
Resulta contradictorio que este atentado suceda a pocos días de la conmemoración del Día Internacional de la Libertad de Prensa. Según la Fundación para la Libertad de Prensa, Colombia ocupa el vergonzoso puesto 117- de 196- en violaciones como amenazas, secuestros y asesinatos contra periodistas.
Para el periodista Alberto Donadio, el temor nunca se ha ido del ejercicio periodístico, pues “el Estado colombiano comparte el monopolio de la fuerza con particulares y grupos ilegales”. Además, en muchos casos, como en el de Calderón, según las sospechas de Restrepo, el Estado se convierte en un verdugo de los periodistas críticos.
Lo que hace Calderón es lo que todo periodista tendría que hacer siempre: investigar, solo que él lo hace en un grado supremo porque su ejercicio de investigación es profundo y revelador y cosas como éstas siempre tendrán que incomodar a alguien.
Este suceso de violencia trae a la memoria tragedias pasadas y aun impunes –Colombia es quinta en índice de impunidad en crímenes contra periodistas según el CPJ- como el asesinato del director de El Espectador Guillermo Cano Isaza, no solo por el hecho como tal sino también por la reacción de los medios de comunicación, el gobierno y buena parte de la sociedad que han manifestado su rechazo categórico al ataque y su defensa de la libertad de expresión. Según Azael Carvajal, presidente del Círculo de Periodistas de Antioquia “solamente en la medida que nos unamos como sociedad podremos repudiar estos actos”.
Mientras tanto Ricardo Calderón recibe correos y llamadas amenazantes. “Él está muy preocupado con lo que le sucedió pero no se va a detener”, concluye su amigo Cárdenas.
Por: Santiago Castro, Carolina Saldarriaga y Jaime Flórez
Para De La Urbe
lunes, 22 de abril de 2013
EL PAPEL DE SANTOS EN LA POSESIÓN DE MADURO
Nicolás Maduro se cuelga la banda presidencial en un ambiente agitado. La oposición envalentonada por resultados electorales inesperados para muchos alza la voz gritando “fraude”. Los presidentes de Unasur se reúnen de afán para decidir cómo actuar. Santos cambia de parecer y decide viajar a Caracas a la posesión del reemplazo de su “mejor amigo”, consciente de los perjuicios que esto le puede traer a la imagen política que tan esmeradamente protege.
Después de las elecciones del 14 de abril en las que el candidato opositor Henrique Capriles perdió por 273.000 votos, Venezuela sigue en vilo. Por un lado los opositores han convocado a cacerolazos masivos en las sedes regionales del Consejo Nacional Electoral (CNE); mientras que el oficialismo ha realizado cohetazos -lanzar fuegos pirotécnicos desde los edificios estatales-. Los enfrentamientos en las calles han dejado ocho muertos.
Al otro lado de la frontera Santos se debatía entre asistir a la posesión de Maduro o mandar a Angelino. Los demás presidentes de la región se enfrentaban a una disyuntiva similar que se resuelve después de la decisión del CNE: auditar el 46% restante de los votos, lo que no significa un recuento voto a voto de las papeletas de respaldo. Ollanta Humala como presidente temporal de la Unasur convoca a una reunión de emergencia y los mandatarios regionales deciden acompañar a Maduro.
Para el analista político Alfredo Rangel, los gobiernos de Chile, Perú y Colombia matizaron la decisión de Unasur -que de lo contrario habría sido de un respaldo absoluto a Maduro- al pedir que se haga efectiva la decisión del CNE.
“El chavismo siempre busca la legitimidad internacional. Santos sopesaba que quería venir y necesitaba del apoyo de la Unasur para hacerlo”, afirma Daniel Lozano, corresponsal en Venezuela del diario español El Mundo, de Madrid. Respaldado por la decisión del bloque sudamericano Santos decide viajar a Caracas.
La decisión levantó polvo en la opinión pública colombiana. Para Carlos Andrés Pérez, experto en marketing político, el presidente no tiene que tener contento a todo el mundo y en este momento lo que le corresponde es asistir en pro de las relaciones bilaterales. Por el contrario, Rangel declara que “a Santos no le conviene estar en una posesión con dudas en la legitimidad de su elección. Es mejor guardar distanciamiento hasta una auditoría de los resultados”.
En el panorama político actual colombiano, la presencia de Santos en Caracas podría ser usada por la oposición para resucitar el debate de la conveniencia o no de adelantar un proceso de paz con las Farc, especialmente ahora que soplan vientos preelectorales.
De vuelta en Venezuela, los sectores no oficiales siguen agitando los ánimos, con la ausencia de sus diputados en la posesión de Maduro en la Asamblea Nacional, con antecedente amanezante: Diosdado Cabello había dicho un día antes que diputado que no reconociera al nuevo presidente no tendría ni voz ni voto en el seno del legislativo. Lozano cree que hay que esperar a ver qué pasa con las auditorias de los votos, en donde la oposición afirma tener pruebas muy fuertes, que podrían ocasionar una impugnación electoral que está en manos del Tribunal Supremo de Justicia, que es el brazo judicial del chavismo. “Sin embargo me cuesta mucho pensar que el chavismo de su brazo a torcer”.
Por: Santiago Castro, Carolina Saldarriaga y Jaime Flórez
Para De La Urbe
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