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sábado, 1 de noviembre de 2014

¿DE DÓNDE SURGIÓ LA PINTADA?

Esta es la casa que al parecer le dio el nombre al municipio aunque hay otras versiones. Actualmente se llama Hacienda Las Vegas. Foto Carolina Saldarriaga.

Esta es la historia de cómo dos asentamientos al margen del río Cauca se convirtieron en el municipio más joven de Antioquia.

Desde que los arrieros subían con sus muladas desde el viejo Caldas hacia Medellín, tenían un paso obligado: la casa pintada. Desde finales del siglo XIX y comienzos del XX la zona había sido establecida como lugar de paso de arrieros y colonos. El asentamiento creció hasta convertirse en corregimiento y finalmente, en 1997, la comunidad pintadeña logró erigirse como municipio: el más joven de los 125 que hay en Antioquia.

Cuando yo tenía 7 años llegué a este pueblo, no había sino unos cuantos ranchos de lata y no había iglesia”, recuerda Ana Francisca Ríos a sus 82 años. Las casas eran de bareque, pero cuando llegó el ferrocarril en 1933, los habitantes las cubrieron con latas que el tren de carga descargaba en el sitio.

Para esa época el asentamiento había crecido a ambas márgenes del río Cauca, el segundo más importante de Colombia después del Magdalena, al lado izquierdo estaba El Crucero, corregimiento de Valparaíso, y a la derecha La Pintada, corregimiento de Santa Bárbara. Esta separación siguió hasta la década de 1990, cuando soplaron vientos de libertad.
En verde está lo que era el corregimiento de La Pintada y en amarillo El Crucero. Hoy en día los dos conforman el municipio 125 de Antioquia.
En verde está lo que era el corregimiento de La Pintada y en amarillo El Crucero. Hoy en día los dos conforman el municipio 125 de Antioquia.
En 1992 cansados del abandono en el que nos tenía Santa Bárbara conformamos una junta promunicipio y reunimos firmas para que La Pintada se independizara”, dice Gabriel Ríos, quien fue uno de los líderes de la iniciativa. El apoyo de los habitantes fue unánime. Las firmas se llevaron a la Asamblea Departamental de Antioquia, y allí se decidió otorgar en 1994 la municipalidad.

El nuevo municipio del Suroeste antioqueño no alcanzó a disfrutar de ese estatus, pues Santa Bárbara impugnó la decisión. Para 1995, de nuevo como corregimiento, buscaron apoyo de Damasco, otra localidad santabarbareña; ante su negativa recurrieron a El Crucero, corregimiento vecino que también se sentía abandonado por la administración de Valparaíso.
La Pintada se encuentra a 79 kilómetros al sur de Medellín, la capital antioqueña.

La comunidad, que indignada había cerrado la Vía Panamericana, tratando de ser escuchada llamó la atención de Álvaro Uribe, entonces gobernador de Antioquia, quien recibió la propuesta conjunta de El Crucero y La Pintada. Uribe, que ya hacía sus pinos como zorro político, le pidió a los dos corregimientos que de nuevo recogieran firmas para respaldar la decisión, ante los damnificados municipios de Valparaíso y Santa Bárbara.

Finalmente, el 20 de marzo de 1997 el ente territorial fue erigido como municipio. Se cree que La Pintada, como sería conocido, tomó su nombre de la vieja casona pintada con cal en la que solían descansar los arrieros. Sin embargo, Sor María Uribe, una de las líderes de la junta promunicipio, cuenta que este nombre también puede proceder del mítico cacique Pipintá.

Actualmente, la mejor esquina de Antioquia, como es conocida la localidad, se ha convertido en uno de los pueblos más turísticos del departamento.

Su clima y sus paisajes naturales han convertido a la localidad en una de las más turísticas de la región. /Video: Teleantioquia.

A pesar de todo lo que se ha luchado por el municipio la mejoría no se ve. Pa’ mí que estamos igual, el turismo le ha ayudado a unos pocos comerciantes pero el pueblo sigue siendo muy pobre”, sostiene doña Francisca. Al respecto Gabriel Ríos se pregunta por qué si La Pintada es un cruce de caminos tan importante para Antioquia, está tan abandonada.

Y es que desde la anterior administración el alcalde Pablo de Jesús Cano, prometió inversión de la empresa privada en el “puerto obligado”.

Por Carolina Saldarriaga y Santiago Castro V.

miércoles, 22 de octubre de 2014

"COLOMBIA ES UN PARTIDO DE FUTBOL"

Más de 100mil personas recibieron a la Selección Colombia en Bogotá / Foto: Elheraldo.es
Una ley, que ya parece universal, nos dice que el fútbol es más que un deporte. No solo mueve gigantescas sumas de dinero, también  termina involucrado en política.

Hace años le preguntaron a Diego Giraldo, un niño de ocho años que vive en el Oriente antioqueño, qué era Colombia. Su respuesta quedó consignada en el libro de definiciones infantiles Casa de las Estrellas: “Colombia es un partido de fútbol”. Inocente o no, es una definición que encierra mucha verdad. 

Solamente un partido, el debut de Colombia en el Mundial Brasil 2014 después de 16 años de ausencia en el certamen deportivo, dejó un saldo alarmante: diez muertos y más de tres mil riñas en el país. Cabe aclarar que estas cifras se alejan de los 76 muertos y 912 heridos que dejó el 5-0 con Argentina en las eliminatorias al Mundial de 1994. Ante esta situación, el Ministerio del Interior se dio a la tarea de investigar cuál es el papel que cumple el fútbol en Colombia. 

Para el 94% de los colombianos, el fútbol es importante o muy importante en sus vidas, y el 91% de los encuestados dijo que uno de los momentos más placenteros de su vida es cuando ve ganar la Selección de su preferencia. Tanto es el fervor de los colombianos, que en cuatro de los cinco partidos que disputó la Selección en el Mundial, se podría decir que jugó de local por la gran cantidad de hinchas que, a pesar de los altos costos económicos, acompañaron al equipo nacional en tierras brasileñas. 

La encuesta hace parte del Plan Decenal de Fútbol que buscará fomentar la convivencia entre los hinchas y los aficionados del fútbol. El Plan se realizará durante diez años, es decir, hasta el 2024. A través de las fundaciones Colombianitos, Tiempo de Juego y Contexto Urbano se encuestaron a 2.475 colombianos: aficionados, asistentes al estadio, integrantes de barras, dirigentes, jugadores y ciudadanos que dieron a conocer la relación que tienen con el fútbol. 

Según el 96% de encuestados, la Selección Colombia es un símbolo de integración y los jugadores son ejemplo de ello. A pesar de que todos provienen de diversas razas, nivel social, religiones, y de que se formaron en distintos clubes del país, estas diferencias desaparecen cuando suena el silbato. Pero si el 40% de los encuestados atribuye al fútbol la unión del país, ¿por qué este deporte se convierte en otra fuente de violencia en nuestra sociedad? Sin duda ese es el principal interrogante que debe resolverse desde el Plan Decenal de Fútbol. 

De lo simbólico a lo real


Ilustración: Cristina Montoya.
El fútbol, explica el periodista y magíster en Educación, Jhon Jairo Osorio, nació como una guerra simbólica porque la sociedad inglesa buscó que no hubiera enfrentamientos reales sino regulados, y así humanizar las prácticas que tenían los jóvenes en esa época. Solo que “el fútbol deja de ser simbólico porque prolongamos el juego más allá de lo que pasa en la cancha. El que tiene afecto por un equipo quiere, de alguna manera, imponerse al que se identifica por otro y no entiende que el partido termina cuando el árbitro pita”, argumenta Osorio. 

El ex árbitro mexicano, Arturo Brizio, dice que el fútbol es “el fenómeno sociocultural más importante en la historia de la humanidad”. Por eso mismo, Osorio agrega que al ser un fenómeno social está influenciado por todas las actividades humanas, todo lo que pasa en la sociedad se ve reflejado en el fútbol y, generalmente, es más lo malo que lo bueno lo que se refleja en este deporte. 

Las soluciones

Si en algo coinciden los expertos consultados es que la violencia como tal no existe en el fútbol, sino a su alrededor. Es por esto que cada uno, desde su campo, propone una posible solución a esta problemática. Para Jhon Jairo Osorio, el fútbol no es violento porque es un juego. Sin embargo, como es un espejo, en él se debe reflejar la educación y sus prácticas de integración, fraternidad y hermandad. “Si la educación influenciara al fútbol, como lo hacen los males de la sociedad, todo podría ser diferente”. 

En Argentina –donde surgió el fenómeno de las barras bravas–, cuando aumentó el número de muertos por los partidos y las familias se alejaron de los estadios, empezó a permitirse solo el ingreso del público local a las tribunas. “Creo que esa medida lamentablemente impide sentir lo que es ver una barra contra la otra cantándose, pero la verdad es que sí ha bajado el número de muertos”, comenta el barrista y politólogo argentino, Facundo Mercadante. Este hincha de San Lorenzo considera que desde la dirigencia deportiva se debe rechazar enfáticamente la violencia de las barras y el Estado debe tomar cartas en el asunto porque es un problema nacional. 

En Colombia, el 16% de los encuestados dice sentir temor de ir al estadio por las barras de fútbol; sin embargo, un 92% reconoce que los aficionados saben comportarse en las tribunas. Para el expresidente del Deportivo Independiente Medellín, Jorge Osorio Ciro, las barras han avanzado mucho en su estructura y no son –en sí– un problema de violencia: “El principal problema es la intolerancia y el irrespeto al contrario, hoy en día la violencia en el estadio no existe, pero en las periferias sí: es un problema de ciudad”. 

Actualmente Osorio Ciro es jefe de la Sección de Medicina Deportiva de la Universidad de Antioquia. De su experiencia con el Deportivo Independiente Medellín comprendió que el estadio sí puede ser un sitio de paz; eso lo entendió cuando vio el comportamiento de la gente en el momento en que se quitaron las mallas del Estadio Atanasio Girardot: “Financiar proyectos sociales con las barras y las mesas de convivencia ha sido muy efectivo”. 

Fútbol y posconflicto

“El fútbol es la herramienta que necesita Colombia para la convivencia”. Con esta declaración, el ministro del Interior, Aurelio Iragorri, presentó el Plan Decenal de Fútbol. No deja de ser muy contradictorio, a primera vista, confiar en dicha afirmación cuando el 51% de los aficionados, según la encuesta del Plan, tienen miedo de ir al estadio. 

Lo cierto es que la Selección, que une al 96% de los encuestados, puede representar una verdadera opción para unir a un país tan polarizado como Colombia, en el marco del proceso de paz con las Farc. Así quedó demostrado luego del emotivo recibimiento que tuvo la tricolor en Bogotá, hecho que se vio replicado en las distintas poblaciones del país donde los 23 convocados fueron recibidos como héroes. “Colombia tiene que estar siempre arriba. Ya demostramos que cuando nos unimos podemos dejar su nombre muy en alto”, fue el mensaje del capitán de equipo, Mario Alberto Yepes, a los 120 mil hinchas que coreaban los nombres de cada futbolista en el parque Simón Bolívar de la capital.

Si Nelson Mandela usó el rugby para reconciliar las diferencias étnicas de los sudafricanos, y la Alemania separada por la Cortina de Hierro vio en su triunfo en el Mundial de 1990 el símbolo de la reunificación, ¿por qué Colombia no puede soñar con usar el fútbol como elemento de unidad de un país que ha vivido con un conflicto armado de 50 años? 

Para no ir muy lejos está el caso del experimento que realizó Jürgen Griesbeck en la Comuna 13 de Medellín durante la década del 90. El alemán armó un torneo entre pandillas con una sola condición, la de tener mujeres en el equipo. Aunque al principio los interesados protestaron e incluso asistían armados a los primeros partidos, con el tiempo cumplieron con la condición. Finalmente, luego de muchos encuentros vieron cómo desaparecían sus diferencias. 

“Nosotros tenemos el sueño de que el fútbol pueda brindarnos un momento de regocijo que atempere las conciencias y coadyuve a encontrar de mejor manera la senda de la reconciliación”, escribieron las Farc en una carta dirigida a Pekerman y a la Selección. Entre tanto, el excandidato a la presidencia por el Uribismo, Óscar Iván Zuluaga, afirmó que los 23 seleccionados le dieron al país “una lección de cómo se trabaja en equipo y cómo se defiende con amor un país”. Que sectores tan contrarios se unan en torno a algo que no sea atacar al gobierno de Santos, es una muestra de lo que el fútbol puede lograr en el país. 

Por Estefania Pereira y Santiago Castro V.
Este texto hace parte de la edición 70 de De La Urbe

domingo, 5 de octubre de 2014

¿CÓMO SE HIZO EL FLAUTISTA?


Alonso Ríos, quien para 1969 se desempeñaba como jefe de taller del maestro Rodrigo Arenas Betancur, nos cuenta cómo fue el proceso de elaboración de esta obra ubicada en el Edificio San Ignacio de la Universidad de Antioquia.

Por Santiago Castro V.

Para A Toda Voz
Foto Rutas del Patrimonio/Extensión Cultural.

domingo, 28 de septiembre de 2014

CADA DÍA MÁS POBLADO


Así luce la Calle 10, una de los principales vías de la comuna. /Foto tomada de Elcolombiano.com


Mientras que en el resto de Medellín se crean nuevas líneas del transporte público masivo en El Poblado se harán 24 obras viales que privilegian al carro particular ¿Por qué?

Aunque parezca increíble en la capital antioqueña los carros se desplazan más despacio que en la ciudad más poblada del mundo: Tokio. Según cifras del estudio Sistema de Ciudades, realizado por el Banco Mundial y el Departamento Nacional de Planeación, en Medellín los carros se movilizan a 22,65 Km/h (la velocidad más lenta del país), cerca de 4 kilómetros por debajo de la capital japonesa.

Medellín, inclusive, está por debajo de ciudades como Nueva York, Londres o París, reconocidas por sus problemas de movilidad. Una de las causas de esta velocidad es el crecimiento desmesurado del parque automotor. De 2005 a 2010, se pasó de 23.759 vehículos por cada 100 mil habitantes a 39.963 en 2010. Un aumento de 16.204 vehículos en solo 5 años.

Para hacer frente a esta problemática la alcaldía de Medellín ha seguido la directriz del ministerio de Transporte de incentivar otras formas de movilidad, priorizando el transporte masivo. El Gobierno y los municipios han destinado -según cifras entregadas por el viceministro de Transporte, Nicolás Estupiñán, al diario La República- alrededor de 11 billones de pesos para programas de transporte público masivo, de los cuales más de 7 billones son financiados por la Nación y ya se han ejecutado más de 4,2 billones.

Con este dinero en Medellín se puso a rodar en los últimos años el Metroplús, se ha avanzado en la creación de rutas integradas al Sistema Metro y se espera que en 2015 se inauguré un tranvía y dos líneas de Metro Cable que beneficiarán a las comunas 8, 9 y 10.

Pero, si el Ministerio prioriza el transporte masivo y Medellín le ha metido el diente para mejorarlo, por qué en El Poblado, una zona donde hay tacos en cada calle, se siguen construyendo más vías, que terminan siendo paños de agua tibia para un problema de fondo.

Los cuatro carriles del puente de la 4 sur son insuficientes en horas pico.
Un caso que ejemplifica esta situación es el Puente de la 4 sur, un viaducto de 205 mil millones de pesos, que fue inaugurado en 2012 sin sus obras complementarias; ocasionando que la congestión de los puentes de la 10 y La Aguacatala (los principales accesos a la comuna desde el otro lado del río) se trasladen a él. La ventaja que da movilizarse por sus 4 carriles a cada costado, se pierde cuando se llega al cuello de botella al ingresar a El Poblado. Hasta que las obras complementarias no estén listas el puente seguirá inutilizado.

¿Y El Poblado qué?

El sueño de muchos en los estratos bajos es poder comprarse una moto y en el mejor de los casos un carro, para evitarse las incomodidades del transporte público que en las horas pico “no cabe ni un alma”.

Aunque suene contradictorio, en 2013 el programa Medellín Cómo Vamos presentó los resultados de su octava Encuesta de Percepción Ciudadana, en la que se evidenció que los habitantes de El Poblado, donde se concentra la mayor cantidad de viviendas de estratos altos en la ciudad y predomina el viaje en carro particular como principal medio de transporte con un 44% (superando por mucho al promedio de Medellín de 9%), son los menos satisfechos con el medio de transporte utilizado. En pocas palabras, aunque son los que más se mueven en carro particular son la zona de la ciudad donde menos satisfechos se sienten sus ciudadanos del medio de transporte que usan.

La Encuesta realizada por la firma Ipsos-Napoleón Franco, también reveló que esta comuna sigue siendo la que menos hace uso del Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá (SITVA) con un 6% y donde menos personas se mueven a pie, con un 6% frente al 16% del resto de la ciudad.

Y es que en este sector de la urbe el carro más que un lujo pareciera una necesidad, pues en el Plan Maestro del Metro 2006-2030, la empresa de transporte masivo definió su plan rector de expansión que contempla la creación de 27 corredores de transporte, pero solo uno de ellos estará en El Poblado.

Se trata de la Avenida 34 (Trasversal Intermedia) proyecto del que solo se tiene asegurado una franja de terreno de 7 metros de ancho, entre las calzadas vehiculares, para un sistema de transporte masivo de mediana capacidad que podría ser un tranvía, similar al que se construya en la 80, o una extensión del Metroplús.

Un círculo vicioso

Con el proyecto de valorización que comenzó hace poco en El Poblado, se pretende mejorar la situación de movilidad que aqueja a la comuna 14 de Medellín. Esta parte de la ciudad presenta más de 20 años de retraso en su infraestructura vial, es por eso que, con los cobros que se realizarán a los habitantes de la zona, se pagará la construcción de vías que estén a la altura de los problemas de movilidad del sector.

Hay que tener en cuenta que por primera vez en una comuna de la ciudad, se iniciarán 24 obras para mejorar la movilidad. El costo de la nueva malla vial asciende a los 445 mil millones de pesos, de los cuales 370 mil millones serán pagados por los habitantes de la zona.

Con 24 obras como esta se espera mejorar la movilidad en El Poblado.
Sin embargo, no se ha definido cuándo inician estos cobros, ya que varios sectores que fueron incluidos en la valorización rechazan la medida. El Poblado, Buenos Aires y la vereda Las Palmas serán quienes se encarguen de pagar, exceptuando a los propietarios de estratos 1, 2 y 3. El pago será de acuerdo a los beneficios de cada punto de las obras y no tendrá relación con el estrato, sea 4, 5 o 6; ni con el evalúo del predio.

Sin embargo hay quienes opinan que con este proyecto no se dará solución a los problemas de movilidad, Daniel Arias habitante del sector, considera que las nuevas vías son innecesarias y mal planeadas. “Son obras que no resuelven nada, es un hecho que aumentar los carriles no resuelve la congestión, además no tienen en cuenta al peatón, ni al ciclista, ni al transporte público, son solo para carros”.

Arias quien vive en la Transversal Inferior, cerca a la 10, cree que ningún predio del sector se valorizará, al contrario el barrio va a perder gran parte de su paisaje natural, para llenarse de cemento y carros. Por eso opina que la valorización es excesiva, “si quieren hacer obras para carros, que las cobren por peaje urbano, no a los predios que antes quedarán devaluados”.

Por otra parte, Daniel Carvalho, urbanista del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales de la universidad EAFIT (Urbam) explica que la creación de nuevas vías nunca va a ser la solución. “La creación de vías no es suficiente, se deben crear, pero nunca soluciona”.

Carvalho expone que la movilidad en El Poblado es un círculo vicioso, en donde los pobladores, como no cuentan con un buen sistema de transporte utilizan su carro y como hay tantos carros exigen más vías. Además manifiesta que la topografía de El Poblado no se presta para desplazarse a pie o en bicicleta, aunque esto no es excusa para darle prioridad al carro particular, al contrario, como dice él, hay que fortalecer el servicio de transporte público.

Las dos visiones

Carlos Alberto Marín, subsecretario de movilidad de Medellín, espera que con las 24 obras de valorización (que se estima estén terminadas en 18 meses) se mejore la movilidad y se disminuyan los tiempos de los desplazamientos. Aunque resaltó que desde la Alcaldía se viene estimulando el uso del transporte público masivo para que haya menos vehículos en la vía, al preguntarle por las medidas que piensa tomar la Administración Municipal para incentivar este tipo de transporte en El Poblado, solo atinó a responder: “me cogió fuera de base”.

Mientras que desde la academia, Daniel Carvalho, propone un modelo de transporte masivo que atraiga a los habitantes de El Poblado, quienes son más exigentes a la hora de desplazarse en transporte público, “por eso no puede ser el típico bus lleno, incómodo, en el que me monto por la puerta de atrás”. Pero el urbanista tiene claro que este sistema no debe beneficiar solo a la comuna 14, sino a toda la ciudad. Además, cree que se deben aprovechar alternativas diferentes como el suelo cercano al Río Medellín, ejemplo de ello es Ciudad del Río y el plan Corredores de Vida.

Solo el tiempo dirá si la apuesta de 445 mil millones de pesos que se invertirán en las 24 obras de valorización es la solución acertada para mejorar la movilidad de El Poblado, o por el contrario en pocos años los habitantes de esta zona de la ciudad tendrán que volver a meterse la mano al dril para construir aún más puentes.

¿Quién tendrá la razón?

Por Estefania Pereira y Santiago Castro V.


jueves, 4 de septiembre de 2014

LA PINTADA LUCHA POR RECUPERAR SU CULTURA


Este 2014 fue declarado como el Año de la Recuperación de la Memoria Histórica y del Patrimonio Cultural de este municipio del Suroeste antioqueño.Esto se debió al descuido de la Administración Municipal y al desinterés de los pintadeños por su cultura.

“En la distribución del presupuesto municipal la cultura siempre termina siendo la cenicienta del paseo”, sostiene Luis Ángel Zea coordinador de la Casa de la Cultura del municipio. En 2011, el último año de la anterior administración, se invirtieron en el Plan de Acción de Cultura 84 millones de pesos. La inversión actual en esta área se desconoce.

Las iniciativas por conservar la riqueza cultural del municipio –que cuenta con vestigios humanos de más 1000 años a.C., según reveló la corporación ambiental Corantioquia–,  son pocas y han surgido de unos cuantos líderes comunitarios que se niegan a perder su patrimonio. Don Octavio Zuluaga, oriundo de El Santuario (Antioquia) llegó hace más de dos décadas a La Pintada y hoy es el principal promotor cultural del municipio.

“Desde que llegué a esta región me enamoré no solo del lugar sino también de sus tradiciones”, comenta don Octavio, quien es el director del programa La Pintada Activa, de la emisora Farallones F.M. Este espacio radial se construye con las voces de los habitantes del municipio, quienes recuerden y reflexionen sobre su historia. 

Otra de las iniciativas surgidas desde la comunidad es el Grupo Vigías del Patrimonio, que cuenta con la capacitación del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia. Está conformado por 22 estudiantes del Liceo La pintada y de la Institución Educativa Rafael Uribe Uribe y por algunos líderes comunitarios, que intentan divulgar y fomentar la apropiación de la cultura de la localidad. 

“La ciencia y la tecnología le quitaron el puesto a los cuentos de los viejos. Esa es una de las razones por las que la tradición oral en nuestro municipio se descuidó”, dice el profesor Juan Manuel Vásquez, quien además propone que se cree una catedra en las instituciones educativas para que los más jóvenes conozcan sobre el tema. 

Tratando de llenar vacíos, la alcaldía de La Pintada lanzó el programa Giras Barriales, en las que lleva expresiones culturales actuales y tradicionales a un barrio diferente cada semana. Bazares y dinero de la propia comunidad han sido necesarios para poder realizar las actividades pues el presupuesto municipal para este rubro generalmente se queda corto. 

Los líderes comunitarios de la localidad manifiestan que se sienten abandonados por los entes gubernamentales y que no hay un compromiso real con el patrimonio cultural. Al respecto, Luis Ángel Zea concluye: “rodar con una rueda cuadrada, pues no hay un empalme entre las administraciones. Cada vez se empieza de nuevo, no hay una continuidad y esto es más visible en un tema tan vulnerable como la cultura”.

Para De La Urbe
Por Carolina Saldarriaga y Santiago Castro V.