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sábado, 20 de diciembre de 2014

"LO PRIMERITO FUE EL FERROCARRRIL"

Foto: Biblioteca Pública Piloto. 
La Pintada refleja la historia de muchos pueblos en Colombia que vivieron el auge y caída del transporte ferroviario. Cuando el tren que venía del Pacífico silbaba en el sector de La Felisa, La Pintada entera salía corriendo hacia la estación Alejandro López a recibirlo.  Cocadas, arepa con chorizo, limonada, café con leche, almuerzos en caja… todo esto se vendía a los viajeros, no quedaba nada. El pueblo giraba en torno al ferrocarril.

En 1933 el entonces corregimiento de La Pintada vio inaugurar su estación del Ferrocarril de Antioquia. Desde entonces han pasado más de ochenta años; para los habitantes del hoy municipio este fue un hito histórico que marcó la vida de la comunidad y que representó un impulso social, cultural y económico no repetido hasta el momento. 

“La estación y el ferrocarril marcaron un hito para todas las generaciones porque gracias a él se desarrolló el municipio”, comenta Wbeimar Restrepo, locutor de la emisora Farallones F.M. Gracias a la llegada del tren La Pintada fue elevada al estatus de corregimiento. A sus 82 años doña Francisca Ríos recuerda que en la zona “lo primerito fue el ferrocarril”. 

En el tren venía gente de todas partes del país y se iban quedando. La localidad se convirtió en un conglomerado de culturas y tradiciones. “Por eso La Pintada no tiene identidad propia sino que es de toda Colombia”, reflexiona don Gabriel Ríos, habitante del municipio. 

Durante siete años el tren fue el principal medio de transporte de la región. En 1938 se inició la construcción de la carreta que une al municipio con Medellín, la capital departamental, que fue terminada en 1940. Esta vía sería el primer golpe al transporte ferroviario del Suroeste antioqueño pues redujo el flujo de pasajeros, quienes preferían viajar en carro que en tren. 

“De las máquinas de vapor la gente se bajaba con los vestidos negros por el hollín”, recuerda doña Francisca, quien tuvo la oportunidad de viajar en este medio de transporte, como otra de las razones por las que el ferrocarril fue perdiendo cada vez más usuarios. 

Tres años más tarde se construyó un nuevo puente sobre el río Cauca para remplazar al anterior que era muy inestable. Esta nueva estructura conectó a Antioquia con el sur de Colombia y se constituyó como parte de la vía Panamericana, que cruza el continente desde Alaska hasta la Patagonia. 

Hasta 1961 el ferrocarril logró competir con los buses.  El 15 de agosto de este año la empresa Ferrocarril de Antioquia es liquidada y vendida a la Nación, y comienza a hacer parte de Ferrocarriles Nacionales. 

Once años después de la liquidación del Ferrocarril de Antioquia el tren dejó de ser un medio de transporte eficiente y finalmente en 1972 dejó de pasar por La Pintada. El vació que quedó en la comunidad hasta hoy ni el turismo –principal actividad económica- ha podido llenarlo.

“Después del ferrocarril las personas que vivían de él tuvieron que aprender otros oficios ya siendo viejos para poder sobrevivir, porque todo funcionaba en torno al tren”, recuerda Wbeimar que le contó su papá, jefe de patio del ferrocarril. 

“La Pintada es algo gracias al impulso que el ferrocarril nos dio, todavía esperamos que algún día el tren regrese y nos devuelva la grandeza que tuvimos hace tiempo”. Lo dicho por don Gabriel Ríos refleja el sentimiento de muchos pueblos en Colombia que se quedaron como un tren varado, que sienten que no avanzan. Actualmente hay proyectos para rehabilitar los 3.000 kilómetros de línea férrea nacional existentes pero su materialización es aún incierta.


Para ver la línea de tiempo de la historia de La Pintada haga clic aquí.

Por Carolina Saldarriaga y Santiago Castro V.
Para De La Urbe

sábado, 15 de noviembre de 2014

CAMINANDO CON LAS ANIMAS DEL PURGATORIO

Durante las noches de noviembre, el mes de los difuntos, en Copacabana (Antioquia) Jesús Torres cumple un antiguo ritual, ser el animero de Copacabana.

sábado, 1 de noviembre de 2014

¿DE DÓNDE SURGIÓ LA PINTADA?

Esta es la casa que al parecer le dio el nombre al municipio aunque hay otras versiones. Actualmente se llama Hacienda Las Vegas. Foto Carolina Saldarriaga.

Esta es la historia de cómo dos asentamientos al margen del río Cauca se convirtieron en el municipio más joven de Antioquia.

Desde que los arrieros subían con sus muladas desde el viejo Caldas hacia Medellín, tenían un paso obligado: la casa pintada. Desde finales del siglo XIX y comienzos del XX la zona había sido establecida como lugar de paso de arrieros y colonos. El asentamiento creció hasta convertirse en corregimiento y finalmente, en 1997, la comunidad pintadeña logró erigirse como municipio: el más joven de los 125 que hay en Antioquia.

Cuando yo tenía 7 años llegué a este pueblo, no había sino unos cuantos ranchos de lata y no había iglesia”, recuerda Ana Francisca Ríos a sus 82 años. Las casas eran de bareque, pero cuando llegó el ferrocarril en 1933, los habitantes las cubrieron con latas que el tren de carga descargaba en el sitio.

Para esa época el asentamiento había crecido a ambas márgenes del río Cauca, el segundo más importante de Colombia después del Magdalena, al lado izquierdo estaba El Crucero, corregimiento de Valparaíso, y a la derecha La Pintada, corregimiento de Santa Bárbara. Esta separación siguió hasta la década de 1990, cuando soplaron vientos de libertad.
En verde está lo que era el corregimiento de La Pintada y en amarillo El Crucero. Hoy en día los dos conforman el municipio 125 de Antioquia.
En verde está lo que era el corregimiento de La Pintada y en amarillo El Crucero. Hoy en día los dos conforman el municipio 125 de Antioquia.
En 1992 cansados del abandono en el que nos tenía Santa Bárbara conformamos una junta promunicipio y reunimos firmas para que La Pintada se independizara”, dice Gabriel Ríos, quien fue uno de los líderes de la iniciativa. El apoyo de los habitantes fue unánime. Las firmas se llevaron a la Asamblea Departamental de Antioquia, y allí se decidió otorgar en 1994 la municipalidad.

El nuevo municipio del Suroeste antioqueño no alcanzó a disfrutar de ese estatus, pues Santa Bárbara impugnó la decisión. Para 1995, de nuevo como corregimiento, buscaron apoyo de Damasco, otra localidad santabarbareña; ante su negativa recurrieron a El Crucero, corregimiento vecino que también se sentía abandonado por la administración de Valparaíso.
La Pintada se encuentra a 79 kilómetros al sur de Medellín, la capital antioqueña.

La comunidad, que indignada había cerrado la Vía Panamericana, tratando de ser escuchada llamó la atención de Álvaro Uribe, entonces gobernador de Antioquia, quien recibió la propuesta conjunta de El Crucero y La Pintada. Uribe, que ya hacía sus pinos como zorro político, le pidió a los dos corregimientos que de nuevo recogieran firmas para respaldar la decisión, ante los damnificados municipios de Valparaíso y Santa Bárbara.

Finalmente, el 20 de marzo de 1997 el ente territorial fue erigido como municipio. Se cree que La Pintada, como sería conocido, tomó su nombre de la vieja casona pintada con cal en la que solían descansar los arrieros. Sin embargo, Sor María Uribe, una de las líderes de la junta promunicipio, cuenta que este nombre también puede proceder del mítico cacique Pipintá.

Actualmente, la mejor esquina de Antioquia, como es conocida la localidad, se ha convertido en uno de los pueblos más turísticos del departamento.

Su clima y sus paisajes naturales han convertido a la localidad en una de las más turísticas de la región. /Video: Teleantioquia.

A pesar de todo lo que se ha luchado por el municipio la mejoría no se ve. Pa’ mí que estamos igual, el turismo le ha ayudado a unos pocos comerciantes pero el pueblo sigue siendo muy pobre”, sostiene doña Francisca. Al respecto Gabriel Ríos se pregunta por qué si La Pintada es un cruce de caminos tan importante para Antioquia, está tan abandonada.

Y es que desde la anterior administración el alcalde Pablo de Jesús Cano, prometió inversión de la empresa privada en el “puerto obligado”.

Por Carolina Saldarriaga y Santiago Castro V.

miércoles, 22 de octubre de 2014

"COLOMBIA ES UN PARTIDO DE FUTBOL"

Más de 100mil personas recibieron a la Selección Colombia en Bogotá / Foto: Elheraldo.es
Una ley, que ya parece universal, nos dice que el fútbol es más que un deporte. No solo mueve gigantescas sumas de dinero, también  termina involucrado en política.

Hace años le preguntaron a Diego Giraldo, un niño de ocho años que vive en el Oriente antioqueño, qué era Colombia. Su respuesta quedó consignada en el libro de definiciones infantiles Casa de las Estrellas: “Colombia es un partido de fútbol”. Inocente o no, es una definición que encierra mucha verdad. 

Solamente un partido, el debut de Colombia en el Mundial Brasil 2014 después de 16 años de ausencia en el certamen deportivo, dejó un saldo alarmante: diez muertos y más de tres mil riñas en el país. Cabe aclarar que estas cifras se alejan de los 76 muertos y 912 heridos que dejó el 5-0 con Argentina en las eliminatorias al Mundial de 1994. Ante esta situación, el Ministerio del Interior se dio a la tarea de investigar cuál es el papel que cumple el fútbol en Colombia. 

Para el 94% de los colombianos, el fútbol es importante o muy importante en sus vidas, y el 91% de los encuestados dijo que uno de los momentos más placenteros de su vida es cuando ve ganar la Selección de su preferencia. Tanto es el fervor de los colombianos, que en cuatro de los cinco partidos que disputó la Selección en el Mundial, se podría decir que jugó de local por la gran cantidad de hinchas que, a pesar de los altos costos económicos, acompañaron al equipo nacional en tierras brasileñas. 

La encuesta hace parte del Plan Decenal de Fútbol que buscará fomentar la convivencia entre los hinchas y los aficionados del fútbol. El Plan se realizará durante diez años, es decir, hasta el 2024. A través de las fundaciones Colombianitos, Tiempo de Juego y Contexto Urbano se encuestaron a 2.475 colombianos: aficionados, asistentes al estadio, integrantes de barras, dirigentes, jugadores y ciudadanos que dieron a conocer la relación que tienen con el fútbol. 

Según el 96% de encuestados, la Selección Colombia es un símbolo de integración y los jugadores son ejemplo de ello. A pesar de que todos provienen de diversas razas, nivel social, religiones, y de que se formaron en distintos clubes del país, estas diferencias desaparecen cuando suena el silbato. Pero si el 40% de los encuestados atribuye al fútbol la unión del país, ¿por qué este deporte se convierte en otra fuente de violencia en nuestra sociedad? Sin duda ese es el principal interrogante que debe resolverse desde el Plan Decenal de Fútbol. 

De lo simbólico a lo real


Ilustración: Cristina Montoya.
El fútbol, explica el periodista y magíster en Educación, Jhon Jairo Osorio, nació como una guerra simbólica porque la sociedad inglesa buscó que no hubiera enfrentamientos reales sino regulados, y así humanizar las prácticas que tenían los jóvenes en esa época. Solo que “el fútbol deja de ser simbólico porque prolongamos el juego más allá de lo que pasa en la cancha. El que tiene afecto por un equipo quiere, de alguna manera, imponerse al que se identifica por otro y no entiende que el partido termina cuando el árbitro pita”, argumenta Osorio. 

El ex árbitro mexicano, Arturo Brizio, dice que el fútbol es “el fenómeno sociocultural más importante en la historia de la humanidad”. Por eso mismo, Osorio agrega que al ser un fenómeno social está influenciado por todas las actividades humanas, todo lo que pasa en la sociedad se ve reflejado en el fútbol y, generalmente, es más lo malo que lo bueno lo que se refleja en este deporte. 

Las soluciones

Si en algo coinciden los expertos consultados es que la violencia como tal no existe en el fútbol, sino a su alrededor. Es por esto que cada uno, desde su campo, propone una posible solución a esta problemática. Para Jhon Jairo Osorio, el fútbol no es violento porque es un juego. Sin embargo, como es un espejo, en él se debe reflejar la educación y sus prácticas de integración, fraternidad y hermandad. “Si la educación influenciara al fútbol, como lo hacen los males de la sociedad, todo podría ser diferente”. 

En Argentina –donde surgió el fenómeno de las barras bravas–, cuando aumentó el número de muertos por los partidos y las familias se alejaron de los estadios, empezó a permitirse solo el ingreso del público local a las tribunas. “Creo que esa medida lamentablemente impide sentir lo que es ver una barra contra la otra cantándose, pero la verdad es que sí ha bajado el número de muertos”, comenta el barrista y politólogo argentino, Facundo Mercadante. Este hincha de San Lorenzo considera que desde la dirigencia deportiva se debe rechazar enfáticamente la violencia de las barras y el Estado debe tomar cartas en el asunto porque es un problema nacional. 

En Colombia, el 16% de los encuestados dice sentir temor de ir al estadio por las barras de fútbol; sin embargo, un 92% reconoce que los aficionados saben comportarse en las tribunas. Para el expresidente del Deportivo Independiente Medellín, Jorge Osorio Ciro, las barras han avanzado mucho en su estructura y no son –en sí– un problema de violencia: “El principal problema es la intolerancia y el irrespeto al contrario, hoy en día la violencia en el estadio no existe, pero en las periferias sí: es un problema de ciudad”. 

Actualmente Osorio Ciro es jefe de la Sección de Medicina Deportiva de la Universidad de Antioquia. De su experiencia con el Deportivo Independiente Medellín comprendió que el estadio sí puede ser un sitio de paz; eso lo entendió cuando vio el comportamiento de la gente en el momento en que se quitaron las mallas del Estadio Atanasio Girardot: “Financiar proyectos sociales con las barras y las mesas de convivencia ha sido muy efectivo”. 

Fútbol y posconflicto

“El fútbol es la herramienta que necesita Colombia para la convivencia”. Con esta declaración, el ministro del Interior, Aurelio Iragorri, presentó el Plan Decenal de Fútbol. No deja de ser muy contradictorio, a primera vista, confiar en dicha afirmación cuando el 51% de los aficionados, según la encuesta del Plan, tienen miedo de ir al estadio. 

Lo cierto es que la Selección, que une al 96% de los encuestados, puede representar una verdadera opción para unir a un país tan polarizado como Colombia, en el marco del proceso de paz con las Farc. Así quedó demostrado luego del emotivo recibimiento que tuvo la tricolor en Bogotá, hecho que se vio replicado en las distintas poblaciones del país donde los 23 convocados fueron recibidos como héroes. “Colombia tiene que estar siempre arriba. Ya demostramos que cuando nos unimos podemos dejar su nombre muy en alto”, fue el mensaje del capitán de equipo, Mario Alberto Yepes, a los 120 mil hinchas que coreaban los nombres de cada futbolista en el parque Simón Bolívar de la capital.

Si Nelson Mandela usó el rugby para reconciliar las diferencias étnicas de los sudafricanos, y la Alemania separada por la Cortina de Hierro vio en su triunfo en el Mundial de 1990 el símbolo de la reunificación, ¿por qué Colombia no puede soñar con usar el fútbol como elemento de unidad de un país que ha vivido con un conflicto armado de 50 años? 

Para no ir muy lejos está el caso del experimento que realizó Jürgen Griesbeck en la Comuna 13 de Medellín durante la década del 90. El alemán armó un torneo entre pandillas con una sola condición, la de tener mujeres en el equipo. Aunque al principio los interesados protestaron e incluso asistían armados a los primeros partidos, con el tiempo cumplieron con la condición. Finalmente, luego de muchos encuentros vieron cómo desaparecían sus diferencias. 

“Nosotros tenemos el sueño de que el fútbol pueda brindarnos un momento de regocijo que atempere las conciencias y coadyuve a encontrar de mejor manera la senda de la reconciliación”, escribieron las Farc en una carta dirigida a Pekerman y a la Selección. Entre tanto, el excandidato a la presidencia por el Uribismo, Óscar Iván Zuluaga, afirmó que los 23 seleccionados le dieron al país “una lección de cómo se trabaja en equipo y cómo se defiende con amor un país”. Que sectores tan contrarios se unan en torno a algo que no sea atacar al gobierno de Santos, es una muestra de lo que el fútbol puede lograr en el país. 

Por Estefania Pereira y Santiago Castro V.
Este texto hace parte de la edición 70 de De La Urbe

domingo, 5 de octubre de 2014

¿CÓMO SE HIZO EL FLAUTISTA?


Alonso Ríos, quien para 1969 se desempeñaba como jefe de taller del maestro Rodrigo Arenas Betancur, nos cuenta cómo fue el proceso de elaboración de esta obra ubicada en el Edificio San Ignacio de la Universidad de Antioquia.

Por Santiago Castro V.

Para A Toda Voz
Foto Rutas del Patrimonio/Extensión Cultural.